Laurita es la adoración de sus abuelos y no dejan que sufra por el divorcio de sus papás
Marcos y Sonia ya no se soportan y prefieren divorciarse antes que permitir que su hija, Laurita, siga viviendo en un hogar lleno de discusiones. Vicente y Trinidad apoyan a su hijo durante el proceso de divorcio y procuran consentir a Laurita, no solo con regalos, sino sobre todo dedicándole tiempo de calidad para ayudarla a sobrellevar la situación.
En Lo Tomas o lo Dejas, Marcela, una arquitecta colombiana de 30 años, tiene en sus manos una decisión crucial, abrir todos los maletines a la espera de que al final el suyo tenga hasta 100 mil dólares o vendérselo a la banquera por una buena lana.